El Almendro
(Basado en la canción "El Almendro de onde la Tere" de Carlos mejía Godoy)

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Qué tal amigos, el cuento de hoy se llama “ El Recuerdo “ . Y es que recordar es volver a vivir, eso se ha dicho siempre y se seguirá diciendo porque es la pura verdad.
Hoy, y en el cuento pasado nos acompaña Eduardo Flores, director del grupo xolotlán y agora uno mas del elenco de Nacho Pastrán.

Otra cosa que es muy cierta, ajtedes que me escuchan me van a dar la razón. Cuántas veces no ha sucedido que al pasar por algún lugar, de repente sentimos un olor, un olor que a lo mejor teníamos muchísimos años de no sentir, y de inmediato ese olor nos transporta a un lugar en donde pasamos nuestra niñez, nuestra infancia. O seya que los olores muchas veces nos traen a la mente recuerdos, ya sean buenos o malos.

Un ejemplo puede ser que de pronto, aquí en Costa Rica en donde vivimos, sentimos al pasar por una calle un olor a corozo, diactomáticamente se nos viene a la memoria una kermesse de las tantas a que juimos cuando éramos chavalos o un entierro. Ese es solo un ejemplo, pero usteds saben más que yo porque ya les ha sucedido, verdad?

Bueno, el cuento de hoy tiene que ver con esto de los olores. Se trata de un hombre nicaragüense que a pesar de que en la actualidad le iba bien en la vida, no deja de recordar aquellos tiempones, a como decimos nosotros. A este hombre le vamos a llamar Carmelo, si Carmelo Lara. Oigamos...

Carmelo: Bueno Chilá, me voy, me voy para México por dos semanas.

Chila: Vos solo viajando vivís Carmeló, y que jodido hacen tanto en el extranjero?

Carmelo: Y qué vamos a hacer, pues trabajar. Vos crees que porque viajamos andamos paseando. Nada de eso trajo el barco. Vos sabés que mi profesión es de ejecutivo de ventas y como tal tengo que asistir a seminarios, charlas en hoteles de lujo, entrevista con personas importantes del mundo de los negocios. Esa es mi vida actual Chilá, de eso comemos vos y yo y por eso tenemos esta casa, los carros, en fin, todo lo que tenemos.

Chila: Tenés razón Carmeló, tenés razón. Yo sé que te ha costado mucho en la vida llegar a donde has llegado. No es que te esté criticando con lo de tus viajes, es solo que me dá curiosidad que a vos se te facilitan tantos viajes, y de gratis, mientras que otras personas darían cualquier cosa por estar a donde vos estás. Hay gente que ni siquiera han salido nunca de Nicaragua Carmeló.

Carmelo: Cien por ciento de acuerdo con vos Chilá, cien por ciento. Pero la verdad que no es cosa de suerte a como muchos pudieran creer. A vos mejor que a nadie te consta que yo me quemé las pestañas estudiando para poder ser alguien en esta vida. Te acordás Chilá cuando eramos cipotes, te acordás que yo andaba con pantalón chingo, con aquellos zapatos burros de la Rolter. Es que esos zapatones eran baratos y duraderos para los chavalos. (Suspira) ¡aahyy tiempos aquellos!

Chila: (Reclamando) Si, si, si, claro que me acuerdo. También me acuerdo que parecías baboso enamorado de la pandunda de la María Inés Corrales, la hija de la Moncha piojosa.

Carmelo: (Riéndose) No me digás que a estas alturas de la vida todavía tenés celos?

Chila: Celosa yo? Vos si que ya la cantiastes. No tenía celos en esos tiempos, menos ahora que ya hace como 20 años de eso.

Carmelo: (Toreandola) Estas celosa, estaaaas celoooosa. (calmándola) Esas eran cosas de chavalos. Para que te voy a decir que no, esa chavala me volvió loco.

Chila: (Enojada) No seas tan descarado, respetame. Sinvergüenza que sos. Ya se te olvidó que la tal María Inés te dejó güeliendo el dedo? Te dejó viendo para el icaco babosó. Vos parecías perro faldero detrás de ella y la taimada se quedó con Silvio Vargas. Nadie sabe para quien trabaja.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): As es amigós, Carmelo de chavalo era loco enamorado de la María Inés, una cipota bien linda de Jinotega. era ojos azúlez, pelito amarillo y tenía unos labios rojos que a Carmelo poco le falto para besarla a la fuerza.

Bueno, Carmelo era un chavalo muy pobre, era moto, la mama se le habiya muerto de un cáncer en el higado. El tata, un señor ya mayor, se ganaba la vida vendiendo flores en los cementerios y limpiando tumbas, pero era un hombre honrado y trabajador. El les enseñó a sus hijos las buenas costumbres. Y seya como seya, en medio de su pobreza siempre les enseño a trabajar y los mandó a la escuela para que no fueran burros como el, según les viviya diciendo todo el tiempo.

Pues volvamos al presente, después de aquella escena de celos de la Chila Flores, la esposa de Carmelo, se calmaron las cosas y ella le alistó su maleta que acostumbraba llevar cada vez que iba de vieje. Se despidieron con un fuerte abrazo le regaló diez córdobas a cada cipote para los caramelos. Se montó en un taxi pues como iba fuera del pay no llevó su carro ya que no lo podía dejar por varios días en el aeropuerto.

De camino mientras viajaba en el taxi, el taxista le preguntó...

Taxista: Amigó, lleva mucha prisa?

Carmelo: No mucha. Por qué?

Taxista: Es que estas calles están muy malas y me da miedo que se me ponche un llanta y va creer que la gata se la presté a un amigo.

Carmelo: Y entonces?

Taxista: Pues si no es mucha molestia, es decir, si no lo atraso, mi amigo vive como a 500 metros al sur de la gasolinera del barrio Waspam, solo nos desviamos un poquito para pasarla llevando y seguimos. Usted me dice si no lo atraso, porque si no nos vamos así, a la buena de Dios.

Carmelo: Ah no, no, no, no, No se preocupe. Yo voy con tiempo de sobra. Me vine mucho antes porque a veces me cuesta agarrar taxi, pero como usted pasó ahí no más no hay problema.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Asi que el taxista que venía desde El Barrio Altagracia, llegó a la carretera norte hay por la cervecería y antes de llegar a la Shell del 7 norte, se metió a la derecha y luego 500 metros al sur para ir por la gata. Ya casi para llegar le dijo a Carmelo...

Taxista: Ahí es en esa casa de tablas rosadas, la que tiene los palos de almendra, no dilato, ay lo dejo en la sombrita para que no se asolee. Si quiere encender el radio para oir noticias o música mientras vuelvo?

Carmelo: No, no, Vaya tranquilo, aquí lo espero.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Ay nomás regresó el taxista como medio desanimado y le volvió a decir a Carmelo.

Taxista: Qué vaina amigó, dicen que el hombre no está, pero que ya viene, solo anda en la pulperilla comprando un café. Y tan pronto ando esa llanta tan pelona con los alambres salidos.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Carmelo volvió a ver su reloj y hasta esa hora se dio cuenta que había salido demasiado temprano. Apenas eran las 2 de la tarde y su vuelo salia hasta las 5. En ese tiempo todavía no era necesario estar en el aeropuerto dos o tres horas antes de la salida del vuelo como agora, así que le dijo al tausista.

Carmelo: Tranquilo como Camilo, más bien es demasiado temprano para mí. Espere a su amigo, eso sí, yo no voy a pagar los patos de la fiesta. El que se va a atrasar es usted así que no me vaya a cobrar caro.

Taxista: No que vá, más bien gracias por esperarme, pero usted sabe que con estas calles es mejor andar el equipo completo, Qué hago yo con una llanta ponchada y sin gata? Ni quiera la araña.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): El taxista había parqueado el carro debajo de dos hermosos palos de almendras que daban una gran sombra, y a pesar de que eran como las dos de la tarde y hacía mucho calor, a la sombra de aquellos almendros Carmelo se sentía sabroso. En Nicaragua Hoy seguimos sembrando palos de almendro frente a nuestras casas. El viento empezó a soplar y cayeron algunas hojas de los almendros y muchas flores de estos dos árboles que soltaban un aroma que a Carmelo le llegó hasta lo más profundo del recuerdo y se quedó dormido y empezó a soñar de cuando era cipote...

(Musica de transioción al pasado)

Papá de Carmelo: Carmeló, no andés descalzo, andá ponete los burros para que me vas a hacer un mandado.

Cipote: (Gritando de lejos) Ya voooy, estooyyy en el escusado.

Papá de Carmelo: Ay cipote este, debe estar lleno de lombrices, ya van tres veces con esta que está en el escusado. Voy a aprovechar para que me traiga un vermil, así lo purgo de una vez por todas.

Cipote: Ya papa, onde quiere que vaya? Puedo ir descalzo?

Papá de Carmelo: No, ponete los burros y Andá onde la Modestana y decile que digo yo, que me preste la araña para sacar el valde del pozo. Que no ves que se reventó el mecate y se me fue el valde.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): A carmelito, que para ese entonces teniya como unos diez o talvez once años, hasta que le brillaron los ojos de alegría. Para ir donde la Modestana, que era prima del tata de Carmelo, habilla que pasar por la casa de la María Inés. La María vivilla enfrente de onde la Teresa Armijo, una tula cuechos del barrio Altagracia, que tenilla una pulperilla en donde se contaban todos los chismes del barrio.

Allí se comillan vivo a todo mundo, naiden se salvaba de la masacre de lengua de la pulperilla. Ajuera de la pulperilla el piso era de tierra y siempre estaba bien barrido y bien regado. Había un frondoso palo de almendra al que los chavalos del barrio le tiraban piedras para bajar las almendras maduras.

Ya se imaginan ustedes la boca de la Teresa Armijo cuando las piedras caiban en el techo de su casa. Era como tocar una cascabel. O si nó, en un descuido los chavalos se subiyan al palo para cortar las almendras. Pues en ese mismo palo, aquel diya Carmelo se quedó sentado al pié del almendro dionde la Tere para espiar la casa denfrente onde viviya la María Inés.

Teresa: (Regañando) Idiay Carmeló, que se te perdió? Aquí no quiero vagos. A ya sé, si vos lo que estas espiando es a la María Inés. Que no te veya el tata porque te echa al Nerón. Ese viejo si es malcriado. (Hablando sola) Hay estos chavalos, no se saben ni limpiar y ya andan buscando novia. Al saber onde lo mandó el tata y el aquí de baboso con esa chela casposa que ni lo alza a ver.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Así pasaban los diyas, y es que el amor de los chavalos es un amor puro, sin malicia. Uno se enamora creyendo que todo es color de rosa en esta vida. Carmelo no desaprovechaba mandado que no se pasara quedando su buen rato sentado bajo el almendro dionde la Tere Armijo.

La María inés era a como les dije, una chavala hermosa, muy linda, una jinotegana de ojos azules y pelo rubio. Lo malo es que era como 4 años mayor que Carmelo, ya casi iba a cumplir los quince años y qué se iba a fijar en Carmelo, chavalo sucio que a veces andaba descalzo, otras veces con su burros de la Rolter y siempre con pantalón chingo y todo zurcido de las nalgas, y lo peor, cañambuco, o seya, sin ropa interior para que me entiendan bien los hermanos costarricenses.

El corazón sencillo de aquel chavalo pobre se le hacilla chiquito viendo a la María Inés tendiendo ropa en el cerco de alambres de púas de la casa. Hubiera querido tener riales y más años para poder declararle su amor pero que vá, ni lo uno ni lo otro.

La chavala ya había notado que el cipote se plantaba a observarla y más bien le hacilla como mala cara. A veces por fregar medio le sonreía pero era solo para entotorotarlo. Asi es amigos, las mujeres son medio bandidas, cuando saben que uno las está queriendo como que se esmeran en hacernos sufrir.

A la par de onde la Tere, en una casita humilde de tablas, vivilla la Cecilia Duarte, una muchacha pobre pero bien trabajadora. Era hermosa, de ojos grandes, era una morenita lavada muy graciosa que siempre miraba como Carmelo se sentaba por hooooras a ver a la ingrata de la María Inés.

A la Cecilia le gustaba Carmelo y sin que el se diera cuenta, mientras el miraba a la María Inés, ella lo miraba a el. Le gustaba verlo tan formalito, no se rejuntaba con los otros chavalos del barrio que solo pasaban fregando, tirando piedras en los palos de mango ajenos y en los almendros. Un diya la Cecilia se animó a hablarle y le dijo..

Cecilia: Carmeló, porqué no pasas adelante para que no estés ay sentado en el puro suelo?

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Carmelo se asustó y le dijo...

Cipote: Gracias Chilá, aquí estoy bien, si ya me iba. Solo me senté un ratito para descansar.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Prácticamente lo corrió la Cecilia, le dio pena a Carmelo y se levantó y se fue. Al día siguiente ahí estaba de nuevo. Esta vez solo para llevarse una gran decepción. Vió como mientras la María Inés tendía unos pantalones del papa en el alambre, pasó Silvio Vargas, un muchacho como de 17 años, era de familia de riales y se vestía muy bien. Además era simpático el carajo. Carmelo sintió como una puñalada en el corazón, sobre todo cuando vió que la María inés le dio pelota a Silvio. Hay se quedó platicando con Silvio por largo rato, y se le veía muy contenta y toda coqueta.

A carmelo se le salieron las lágrimas sin poder evitarlo y bajó la cabeza y lloró amargamente por la ingratitud de la chavala y sobre todo por sentirse en desventaja ante semejante rival.

La Tersa Armijo despachaba a unos clientes en la pulpería pero estaba al tanto de lo que pasaba hasta en otros barrios y no se le escapó lo que vió, sintió lástima de aquel chavalo. Con disimulo se acercó sin que la viera y pudo ver en el suelo las lágrimas revueltas con moco y la pancita sucia del chavalo que suspiraba de dolor. La Tere Armijo se retiró sin decirle nada, se fue a hablar con el tata de Carmelo para contarle y el tata le dijo...

Papá de Carmelo: (Riendose) Que babosa que sos vos Teresá, que acaso vos nunca lloraste por un amor? Eso es natural, dejálo que llore, dejaaalo que sufra. Esa es parte de la vida del hombre. Dejalo que aprenda solo que en esta vida nada es fácil, nada sale a como uno quisiera y para ser felíz primero hay que sufrir. Me alegra lo que me acabás de contar, eso quiere decir que tengo todo un hombrecito en crecimiento. Hay si yo te contara las que a mí me ha tocado sufrir con esto de las mujeres. Gracias Teré, gracias, pero hay dejalo que sufra, eso es bueno, eso es bueno.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Mientras tanto Carmelo, sentado debajo del Almendro dionde la Tere, sentilla que el corazón se le derretilla como mantequilla bajo el sol. De pronto el chavalo empezó a temblar, sudaba y los ojos se le pusieron blancos blancos. Cuando la Tere llegó de hablar con el tata lo miró y corrió para ver que le pasaba. Lo tocó y el chavalo estaba prendido en calentura. Ay nomasito se lo llevaron para el hospital y ay estuvo internado unos días. Casi se muere.

Cuando el chavalo salió del hospital, pasó más de un mes antes de volver a salir a la calle. La decepción lo había afectado mucho. Pero gallina que come huevo ni que le quemen el pico, volvió donde la Tere Armijo y sin quererlo se fue haciendo amigo de la Cecilia Duarte, Chila a como la conocillan en el barrio Altagracia de Managua.

A la María Inés no le fue tan bién en la vida. Dicen que el carajo aquel, Silvio, se hizo de ella sin casarse y para peor la daba mala vida y terminó dejándola toda maltratada, ya más vieja y fella. Había botado dos dientes de una sopa de muñeca que el mal hombre le daba de vez en cuando.

Así es la vida amigós, las cosas no son a como nosotros quisieramos sino a como Dios manda, y cada quien tiene lo que se merece. A Carmelo sinembargo le había ido muy bien en la vida. Se casó con la Cecilia, la Chila a como todo mundo le decilla.

En eso, el taxista que ya había recuperado su gata, le tocó el hombro a Carmelo y este se despertó. Aquel viento que arrancó las flores de los almendros le trajeron hasta su mente recuerdos de una niñez pobre pero linda y enamorada a la vez.

Carmelo sintió un alivio que el tausista lo despertara. Todo había sido un sueño, pero no fue un sueño de fantasía, fue un sueño de lo que en la realidad había vivido.

Taxista: Idiay amigó, ay perdone que lo despierte, es que ya me entregaron la gata y no quiero atrasarlo, no quiero que por mi culpa vaya a perder su avión. Por lo menos vamos más seguros.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Carmelo se asustó y como un rayo volvió a ver su reloj...

Carmelo: ¡ Madre de mi alma! Que susto, me quedé dormido. Creo que me dormí mi buen rato pero todavía es temprano. (Al taxista) Viera amigó, no me lo va a creer. En ese rato que me quedé dormido, tuve un sueño que no estoy seguro...

Taxista: (Interrumpe) No me diga que usted cree en eso de los sueños?

Carmelo: No, nó. No se trata de eso, no es de esos sueños de interpretar. Fue un sueño que más que un sueño fue como si alguien me llevara a un cine a ver una película y que resulta que la película es mi propia vida en la pantalla. Viera que cosa más rara, lo ví todo clarito, clarito. Y sabe que fue?

Taxista: No, no le sé, a ver, dígame usted. Ahora si ya me picó la curiosidad. Suelte, repújele que está sin tranca. No me diga que soñó que se cayó el avión en que va a volar?

Carmelo: No, no diga eso. Ahí en donde usted parquió el carro, ahí mero en medio de esos dos almendros, el olor de las flores se me penetró hasta el cerebro, y como yo me estaba durmiendo por el calor, resulta que me noquió el sueño y el olor de las flores me trajeron el recuerdo de una época que para mí fue muy triste. Que babosda, vea, muy triste pero a la vez muy lindo, porque ví mi niñez pobre en ese sueño y a la vez ví como todo lo que me pasó fue por mi bien. La vida es la mejor escuela para los seres humanos.

Taxista: Creo que ese sueño le afectó un poquito porque le veo los ojos así como lagrimosos. Quiere que paremos un rato, o pasamos a una gasolinera para que tome agua.

Carmelo: Tiene razón amigó, tiene razón. Es que también ví a mi difunto padre, mi pobre viejo que se quedó viudo y, a punta de vender flores en los cementerios y limpiar tumbas, nos dio el estudio para que nosotros no lleváramos la misma vida sufrida que el llevó.

Créame, ese viejo para mi es mi héroe. Son pocos los padres en este mundo que son así como fue mi papa. El mismo se dio cuenta lo que yo sufrí por una cosa que no valía la pena. Si esa mocosa hubiera llegado a ser mi mujer talvez mi vida se hubiera convertido en un infiero, y todo por dejarme llevar por las apariencias.Mi felicidad estuvo a la par mía todo el tiempo y yo no me daba cuenta.

Taxista: Y cual era su felicidad? Aproveche para contar que el aeropuerto está cerca, ya casi llegamos. Hasta que voy despacio para darle tiempo de contar, esto se pone bueno.

Carmelo: Pues mi esposa, ella me quería sin que yo me diera cuenta, ella me quería mientras yo me moría por otra. Vea usted si no es verdad que uno no manda en su vida, ya cada quien tiene preparado lo que va a ser de uno. A veces nos va mal porque queremos nadar contra corriente y nos casamos con la persona equivocada.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Así en medio de la conversación, el tiempo se fue haciendo cada vez más chiquito, y llegaron al aeropuerto Internacional de Las Mercedes en Managua, que por cierto no estaba muy lejos. Carmelo se bajó del taxi y le pagó al taxista. El taxista no se fue del aeropuerto con la esperanza de que algún pasajero de los que llegaban solicitara sus servicios y así hacerse un doble play, ya que una carrera desde el aeropuerto a cualquier parte vale más cara porque está fuera del perímetro de los taxis.De pronto se escucho el avión que despegó y el taxista pensó en sus adentros.

Taxista: Ay debe de ir el amigo, que dicha. Y yo que de carro no paso. Nunca me he subido, y creo que ni me subiré en un chunche de esos.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Aquél taxista no despegaba la mirada de la puerta de los pasajeros que llegan al país, estaba tan distraído que no se fijó que alguién le hacía señas y no fue hasta que esta persona llegó hasta donde el estaba que se dio cuenta que era el mismo hombre, si, el mismo hombre que el creía que ya iba volando rumbo a México.

Taxista: Idiay amigó, que pasó, se cayó del avió o no lo dejaron subir.

Carmelo: Ni lo uno ni lo otro. Que babosadas. Hoy es un día muy especial para mí. Creo que ese sueño no fue un sueño. Fue la voz de Diós que me habló para decirme que recuerde que la mujer que me dio era la que yo necesitaba. Vea amigó, lléveme a mi casa de regreso, quiero darle la sorpresa a mi mujer. México puede esperar, los empresarios pueden esperar, todo puede esperar, ellos ahora están y mañana no están pero mi mujer y mis hijos siempre van a estar conmigo.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Y no lo van a creer, Carmelo se regresó a su casa y se tomó unas vacaciones. Aquel sueño le recordó que su mujer lo amaba antes que el la amara a ella y era un mensaje para que dejara el trabajo de un lado y le dedicara tiempo a su familia, todo por aquel almendro donde la Tere, eso es todo amigos. José Vidal Talavera Espinoza


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