La reparticion de las almas

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Ya les contaba yo al otro día de cómo Chente y Casimiro hicieron su primer intento por entrar a Costa Rica a través de la montaña. Bueno, esto que les cuento ahora sucedió mucho tiempo después, cuando ya habían entrado de nuevo, siempre como ilegales, testarudos que son. Bueno, en otra ocación les cuento como hicieron para entrar la segunda vez. El relato de hoy tiene que ver con el comportamiento de estos dos ya aquí en Costa Rica. Pero mejor oigamos el cuento, oigamos.

(fondo de cantina)

Chente: (Cantando borracho) Ay Nicaragua, nicaragüita, la flor más linda de mi querer…

Casimiro: (borracho) No jodas vos Chente, como cantante te morís de hambre, mejor pasame la botella que ya se me terminó este trago. (Hipo)

Chente: Cantinero, dame otra botella que esta ya se acabó. Pero traemela llena que yo creo que esta me la diste medio vacía, no nos aguantó nada.

Cantinero: Vean paisitas, ya ustedes están muy jumaos, yo creo que mejor me van pagando la cuenta y se van para su casita. Yo sé que son buenos clientes y buena paga, pero ya se les pasaron las copitas y no quiero, ni que se me queden dormidos en las mesas ni mucho menos que se me vayan a vomitar, así que va jalando mis paisitas. Si quieren aquí los espero mañana y con mucho gusto yo les preparo las boquitas de chicharron que ustedes siempre piden.

Terencio: (Borracho) Un momento, de aquí no sale nadie. (Al cantinero), Minor, pero que te está pasando mi brother? Pero si apenas son las 12 de la noche. La noche apenas está empezando. Servite la otra botella, yo pago esta ronda.

Cantinero: Mire Terencillo, el asunto no se trata de plata. Ya les dije que yo sé que ustedes andan plata y que son mis clientes, pero mi consejo es que se vayan para su casita y que regresen mañana. Hagamos una cosa, les voy a servir la última botella y luego se me jalan, que les parece? Trato hecho?

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): A Chente y a Casimiro les había ido bien en esta segunda venida, habían encontrado trabajo en la construcción y no les iba mal, pero, eran muchachos jóvenes y aunque eran buenas gentes y sanos los dos, nunca faltan las malas juntas. Resulta que trabajando en la construcción aquí en Costa Rica conocieron a Terencio Ñurinda, un nica que no era malo pero tenía un defecto.

Era muy borracho, tomaba demasiado y estaba arrastrando a Chente y a Casimiro al vicio. Minor el cantinero ya se había hecho amigo de ellos y cada vez que podía los aconsejaba, les recordaba que ellos tenían familia en Nicaragua y que no gastaran la plata a como dicen los ticos.

Cantinero: Ah paisitas estos, si yo no los tranzara a como los tranzo, ya les hubiera echado migración por borrachos e indocumentados, pero me caen bien. Pero una cosa les digo, no abusen de la confianza porque les puede salir la venada careta. Aquí de vez en cuando se meten los policias y se los pueden llevar. Talvéz no los deporten pero les van a sacar plata para soltarlos. (Sentenciando) El que oye consejo, muere de viejo. (A Terencio) Decime una cosa vos Terenció, que jodido ganás vos con meterle guaro a estos güilas?

Terencio: (Borracho) Güilaj, no jodaj Maynor, estos carajos son más viejos que un caballo. Dejame preguntarte algo Maynitor. Si vos estuvieras en los Estados Unidos viviendo solo sin tu familia; que harías?

Cantinero: Que haría de qué? Trabajar. Se supone que si yo me voy a los Estados Unidos es para trabajar, para hacer plata. Para ahorrar y después venir a Costa Rica a montarme un negocito decente. Eso haría yo. Por qué, qué me querés decir?

Terencio: (Borracho) Bueno, que no me estás diciendo toda la verdad. Vas a decirme vos que estando en los Estados Unidos vas a dedicarte a trabajar como los burros sin divertirte?

Cantinero: Divertirse es una cosa, caer en el vicio es otra. Ahora yo te pregunto; tenés plata ahorrada para cuando te vayas de regreso a Nicaragua?

Terencio: (borracho) Como se te ocurre que voy a ahorrar, mirá, yo gano ¢28.000.00 por semana trabajando como burro de lunes a viernes. A lomo partido bajo el sol. Pago ¢45.000.00 por una casita que mas bien parece un cuartucho, gasto ¢8.000.00 solo en buses, entre agua y luz se me van ¢6.500.00.

No compro almuerzo, lo llevo de la casa en mi bolso pero solo en comida le pago a la vecina que me atiende ¢46.500.00, y esto que me cobra barato porque no es gran cosa lo que me aliña. Lo que como todos los día es arroz con frijoles, de fijo, solo que un día con queso, otro día con pedacito de salchichón frito o aguacate. Lo que me sobran son ¢6.000.00 para mi desodorante, mi pasta de dientes, mi máquina de afeitar, si más bien me hace falta y tengo que prestar a veces.

Cantinero: Y entonces, de donde jodido sacás para beber guaro todos los fines de semana y ahora te oigo que vos invitás esta ronda?

Terencio: ( borracho) Es que a veces no pago la casa, me atraso un poquito

Casimiro: (borracho) Hooombre jobero, ya le midieron las costillas a este loco. Y es que viéndolo bien, como hará este jodido?

Chente: (Borracho, lloriqueando) Que árbaro este vos de trector, que desconsiderado con su pobre familia en Nicaragua. A lo mejor sus hijos allá estarán pasando hambre y el aquí dándose la gran vida. No crees vos Casimiro? Su pobre mujer trampeando en las pulperías pa que sus hijos no se mueran de hambre.

Casimiro: (Borracho) Calmate, calmate, tanpoco es para tanto.

Cantinero: (A Chente y Casimiro) Y ustedes mis pajaritos, de donde sacan para beber?

Chente: (Borracho) Ejteeee… pueeej… Buenas noches Maynitor, ya me acordé que mañana tenemos que madrugar. Casimiro ya nos agarró la noche, te dije que me acordaras, que jodido con vos, ni para eso servís.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Los tres paisitas salieron espantados, a esa hora ya no les convenía la conversación de Minor. Minor era un tico blanco de ojos azúles pero se había hecho amigo de sus clientes y cada vez que podía los aconsejaba. Salieron de la cantina y se quedaron platicando en el parque La Merced. Chente, por si no se los había dicho, era medio gordito y cachetón, Casimiro era moreno y flaco mientras que Terencio era moreno y recio. Se quedaron hablando babosadas, de esas cosas que hablan los bolos y culpándose el uno al otro por lo que les dijo Minor. En eso chente le dijo a Casimiro.

Chente: (borracho) Ora si ya la regamos brother.

Terencio: (borracho) Que pasó, que pasó

Casimiro: (borracho) Que horas son ahorita?

Terencio: En mi rolex de Masaya son las 12 y… perdon, corrijo, es la una de la madrugada…

Chente: Se dan cuenta?

Casimiro: (Borracho) Cuenta de qué? Parecés baboso.

Chente: Baboso tu abuelo que no te ahorcó cuando naciste. Que ya no te acordás Casimiro, que la Estebana, la dueña de la cuartería nos dijo que ayer era la última vez que nos dejaba llegar tarde. Ella prometió que si volvíamos a llegar tarde y borrachos no nos iba a dejar entrar y que iba a llamar a la policía para que nos llevaran presos.

Casimiro: Juueeé, que horas de acordarmelo. A mi se me fue por alto. Y es que esos traguitos con boca de chicharrón donde Maynor son una delicia. Uno ni siente el tiempo. (A Terencio) Oye Terencio, y por qué vos no nos das donde dormir en el cuarto que alquilás vos, ese cuarto es grande. Ay nos acomodamos aunque sea en el suelo.

Terencio: Ustedes saben que son como mis hermanos, pero hay un clavo. No he pagado dos meses de casa y si la dueña oye que llego con alguien más, yo creo que me saca de una vez con mis chunches a la calle.

Chente: Ahora si que ya la hicimos toda. Bueno, y que se les ocurre que hagamos?

Casimiro: Y si le decimos a Maynor que dos dé un rinconcito en la cantina aunque sea solo para pasar esta noche?

Terencio: Yo creo que sería lo mejor

Chente: Idiay, no hay otro palo en que ahorcarse, vamos antes de que sea mas noche.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Y se regresaron aquellos tres vagos, se regresaron a la cantina y oigan lo que Maynor les contestó…


Cantinero: Queeeeé? Estan loscos ustedes, aquí no se queda nadie. Ya eso es un abuso de parte de ustedes. Bien quedaba yo. Después viene migración y me cierran el negocio por su culpa, no jodan. Saben qué, aquí cerquita queda el cementerio. Por qué no se meten en una tumba y amanecen ahí?

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Los tres salieron de la cantina con la cola entre las piernas. No tenían donde quedarse ni reales para pagar un hotel. Ya todo se lo habían bebido en guaro. Chente les dijo…

Chente: Estas no son horas de andar en la calle, menos con la pinta que nos andamos, yo creo que la idea de Maynor no deja de ser buena, por qué no nos vamos al cementerio y amanecemos en una de esas tumbas que parecen casitas?

Casimiro: Ni quiera la araña, yo le tengo pánico a los cementerios.

Terencio: Bueno, yo también pero, aquí solo hay dos caminos, o el cementerio o nos agarra la policía y nos mandan de regreso a Nicaragua.

Chente: Callate jodido, no hablés así, como es eso de que solo nos queda el cementerio, si parece que estuviermos muertos. Mejor decí “ese lugar para pasar la noche”

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Maynor sabía que aquellos tres vagos estaban en la sin remedio, que no les quedaba otro camino que irse al cementerio y quiso jugarles una broma. Le contó el asunto a su socio nica, Don Pascual, un viejo gordo y pelón que dicho sea de paso, era bien maldoso y bromista y se fueron en un taxi al cementerio para llegar de primero y asustar a los tres paisitas.

Ya en el cementerio se escondieron detrás de una tumba para que los tres, Chente, Casimiro y Terencio no los vieran cuando llegaran. Al ratito llegaron los tres y se pararon en la entrada del cementerio como quien no quiere la cosa.

Casimiro: Bueno, las damas primero, pasen, pasen por favor.

Terencio: Nada de que pasen, entrá vos primero

Chente: Y cuál es la babosada, yo entro. Igual da Chana que juana, parecen babosos, par de cobardes.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Y Chente entró, luego entró Terencio y por último Casimiro que era el más miedoso. Maynor y Don Pascual los observaban con atención en la oscuridad para ver donde se acomodaban.

Chente: Mumu..mu.. muchacha..muchachos, y onde rejodido nos acostamos?

Terencio: Aquella tumba que tiene el ángel con los brazos abiertos para que los ángeles nos protejan de los malos espíritus.

Casimiro: No, no, mejor la del Cristo, esa es más grande y ahí vamos a estar más cómodos.

Chente: (impaciente) Ah no jodido, decídanse que esto no es un hotel de primera para que estén pidiendo gusto. Además, ya tengo frío.

Terencio: Bueno, entremos en la del cristo, de todos modos no hay otro palo en que ahorcarse.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Ya dentro de la casa sepultura, los tres bandidos aquellos se acomodaron en el suelo dándose calorcito el uno contra el otro. La noche estaba fría fría y las paredes de mármol hacían que aquello se sintiera como un refrigerador. Casimiro, el más cobarde dijo…

Casimiro: Muchachos, ustedes no escuchan así como quien dice, unos ruidos raros? Yo oigo como unos pasos, oigo como respiraciones y hasta siento un olor a azufre.

Chente: Mirá Casimiró, dejate de babosadas y dormite que ya es noche. Y como no vas a oir respiraciones si estamos tres en este huequito? Los pasos pues… (medio con miedo)… eso no sé, talvez son perros que andan por ay, y el olor a azufre, acordate que Terencio además de los chicharrones se comió un montón de frijoles, eso debe ser lo que estás sintiendo. Dormite jodido, dormite.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Y es que Maynor y Don Pascual, una vez que vieron en que tumba se habían metido los vagos, caminaron suavemente para no hacer ruidos alrededor de la tumba pero habían muchas hojas secas en el suelo y por más que quisieran siempre se oía algo de ruido. Se acercaron lo más que pudieron y cuando ya estaban a la orilla de la tumba, se pusieron en la boca unos tarros de leche en polvo vacios que llebaban y empesaron a hacer unos quejidos, si si, quejidos, sin pronunciar palabra.

Cantinero: (produciendo quejidos)

Don Pascual: (haciendo segunda con los quejidos)

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Al oir aquello, los tres muchachos se suspendieron con los pelos de punta, la piel se les puso como carne de gallina y como de costumbre empezaron a hecharse la culpa el uno al otro.

Casimiro: Aaaayyy, mamita linda, las tres divinas personas, Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal.que eeees eso?

Terencio: Madrecita del alma, ya se me fue el guaro al carajo.

Chente: Se los dije rejodidos, que dormir en el cementerio no era una buena idea, ahora si nos llevó la trampa. Que hacemos, nos corremos o nos desmayamos aquí mismo?

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Muy cerca de ahí, un par de chavalos de esos que les dicen chupulínes, de esos que se dedican a robar, a arrebatar cadenas y bolsos a las mujeres, entrarón corriendo y se saltaron la tapia del cementerio.

Se acabanan de robar unas estatuas de adorno de una tienda del amigo invisble a la cual se habían metido por el techo. Por esas casualidades de la vida fueron a parar a una tumba que quedaba en alto pero a dos tumbas de donde estaban los muchachos y detrás Maynor el cantinero y Don Lucas su socio y cómplice de la bandidencia. Los chapulines, llegaron cansados de la carrera que se habían pegado y luego de agarrar aire sacaron su botín. Nada mas y nada menos que cinco estatuillas de adorno.

Las pusieron en el piso de la tumba y empezaron a ver como se repartían el botín mientras decían…

Chapilin 1: Esta es nuestra noche de suerte, son cinco cuerpos para estas dos almas, como somos vos y yo.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Quieto en primera todo mundo, tanto los asustados como los asustadores se quedaron tiesos al oir aquellas palabras. Los asustados porque no sabían de quién eran las voces y los asustadores porque se suponían que además de Chente, Casimiro y Terencio, solo estaban ellos. Los chapulines no hacen ruido cuando caminan o corren, por eso no los oyeron llegar, además que cuando llegaron, ellos estaban haciendo ruidos para asustar a los muchachos. Maynor y Don Pascual no dijeron ni una sola palabra, estaban mudos, pálidos y con los pelos como semilla de mango entre una pila. De nuevo se oyeron aquellas voces…

Chapulin 2: Mire mi alma, no se me vaya a ir arriba, son cinco cuerpos y nosotros somos solo dos almas, así que repartamonos bien. Yo quiero este panzoncito cachetón y el negrito pelo parado.

Chapulin 1: No, no, no, nada de eso, el cachetón gordito yo lo ví primero, dejame al cachetón y vos llevate al moreno grueso.

Chapulín 2: No discutamos por pequeñeces, esta bien. Llevese ud al cachetón y al blanco de ojos azules y yo me quedo con los dos morenos, el grueso y el flaco.

Chapulín 1: Y el gordo pelón, quien se lo lleva?

Chapulín 2: Bueno, lo rifamos a ver quien se lo lleva o lo desbaratamos y lo dejamos aquí mismo, de todos modos pesa mucho.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Esa fue la gota que rompió al cántaro. Al oir aquello, los cinco salieron espantados pegando gritos del cementerio, iban como almas que se las lleva el diablo y como por coincidencia todos corrieron a la cantina, unos para buscar ayuda y otros porque ahí vivían. Ya en la cantina Maynor y Don Lucas les confesaron la verdad a los muchachos y entonces quedaron peor que al principio porque todos coincidieron que los espíritus de los muertos se los querían llevar.

Amigos nicaragüenses, Nicaragua Hoy necesita de hombres responsables, asi que antes de gastarse su platita en cosas que no son importantes, primero piensen en sus familiares en Nicaragua, en sus esposas, en sus hijos, y sobre todo, no beban guaro que el guaro no deja nada. Eso es todo amigoj, esos es todo…


Síganos en Facebook

Comentarios

Si no eres miembro de Facebook, entonces comenta aquí
Escriba su comentario

Para mayor información escríbanos : Comentarios


Regreso a la página principal