No hay peor cuña que la del mismo palo

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Hola amigos. Les saluda su amigo Nacho Pastrán. Este amigo nicaragüense que junto con otros colaboradores hemos estado aquí, produciendo para llevarles las historias de lo nuestro.

El cuento de hoy se llama “No hay peor cuña que la del mismo palo “. Ustedes han oido muchas veces esta expresión verdad? Pues el cuento se trata de una vez que dos nicaragüenses recién llegados de Nicaragua, desorientados sin saber que hacer ni para donde agarrar, caminaban por las calles de San José. Ellos no eran de Managua La Capital, eran gente humilde del campo de Nicaragua que se vienen por todas esas causas que ya todos ustedes conocen.

Resulta que uno de ello había sembrado maíz, el otro había sembrado frijoles y a ambos les había ido mal. Perdieron las cosechas a causa de una sequía y ni modo, al igual que tantos nicas, decidieron venirse a Costa Rica a buscar trabajo de lo que fuera.

Eso si, estos dos carajos sacaron sus pasaportes para no tener problemas. Se vinieron transbordando. O sea, agarrando varios buses hasta llegar a Costa Rica. En la frontera de Peñas Blancas agarraron un bus de la empresa de buses Deldú y se bajaron por la parada de La Coca Cola. (Bullicio de gente).

Alcides: oíme Encarnación; y ahora que hacemos? Púuuuuchica, que chimbazal de gente. Mirá cuanto carro. Para dónde jodido agarramos.

Encarnación: Pa serte sincero no lo sé. No tengo ni la menor idea. Una cosa si se te decir...

Alcides: Qué cosa Chon?

Encarnación: Tengo hambre, me estoy palmando del hambre. Siento que las tripas se me retuercen del tigre que me ando. Si es que en el camino no comimos nada.

Alcides: Tenés razón, yo tambien, hasta que veo diablos azules del hambre. Mirá, allí veo como que hay varias comiderías. Por que no vamos y comemos algo. Así como andamos no vamos a poder ni dar un paso. Apurate, vamos a comer.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Vieran qué problema amigos, aquellos dos recién llegados no sabían ni qué pedir. Ellos oían a la otra gente pidiendo gallos de arracache, otro pedía pinto. Un cliente le dijo a la mesera que le trajera sopa negra y una tacita de natilla. Para aquellos dos era como hablar en otro idioma. Nada les sonaba conocido.

Alcides: Puuuta man, ahora si ya nos jodimos. Y qué diablos vamos a comer nosotros? Ya oistes lo que hay de comer? Que será esa cosa de arracache?

Encarnación: No sé vos, a mi me sonó como Carcache, pero Carcache en Nicaragua es un apellido, como la Juana Carcache la que inyecta allá en el pueblo, te acordás?

Alcides: Tenés razón, Carcache es un apellido. Yo no creo que aquí en Costa Rica se coman los apellidos. Eso tiene que ser otra cosa. Y si pedimos de eso para ver que es?

Encarnación: Pues, esteeee, no se vos, yo me estoy palmando del hambre pero; y si es algún animal como culebra o sapo frito?

Alcides: No seas chancho jodidó, yo tambien tengo hambre pero vos ya hiciste que me diera asco.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): En esa discutidera estaban cuando de pronto entró otro cliente, un chofer de bus gordo panzón, chele y de bigotes amarillos, pasó por donde la cajera y la saludó con un beso y le dijo que le llevaran tamal asado y un yodo. Para que les cuento, Alcides y Casimiro se volvieron a ver más extrañados que al principio. Ya hasta se les estaba olvidando el hambre de la curiosidad de saber que era eso que pedía la gente.

Encarnación: Tamal asado? oiste Alcides? Ahora si que ya la cantiamos. Yo creo que no nos queda más remedio que esperar que le sirvan a esta gente para ver de que jodido se trata. Y me lleva la que me trajo, ya casi me desmayo del hambre.

Alcides: Buena idea Encarnación, mejor esperemos para ver de que se trata. Lo que soy yo prefiero esperar antes que comerme una rana en salsa, mejor esperemos. Oí, pero podemos pedir algo de beber para mientras.

Encarnación: Después de todo no sos tan caballo, tenés razón, pidamos algo de beber para engañar el estómago mientras tanto. (A una mesera) Disculpe señorita...

Mesera: Si señor, que le servimos?

Encarnación: Qué tienen para beber?

Mesera: Le ofrezco Pilsen, Bavaria, Imperial, Hineken?

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): (Risas) Si ustedes hubieran visto las caras de aquellos dos, y no era para menos, no entendieron ni una sola palabra de la mesera.

Alcides: Que cagada hermano, ahora si que ya la regamos por completo. A mi nadie me dijo que aquí hablaban en otro idioma? Yo solo se decir guasa mara yu y, may nei is... eso fue todo lo que aprendí de Inglés. Y esto porque me lo enseñó aquel gringo que llegó a predicar al Chagütal, te acordás?

Encarnación: (A la mesera) Usted habla Español?

Mesera: (Muerta de risa) Claro, ustedes son nicas?

Encarnación: A mucha honra y estamos para servirle en lo que sea.

Mesera: Diiiscuuuuulpe, lo que les ofrecí son cervezas, esas son las marcas de las cervezas de aquí de Costa Rica, bueno, la Hineken no, esa es extranjera.

Alcides: Ah jodido, que susto el que nos pegó. Pero nosotros no queremos guaro, nosotros queremos algo asi como un fresquito, me entiende?.

Mesera: Le entiendo, bueno, entonces les ofrezco chan, cas, resbaladera o mora en leche.

Encarnación: Usted disculpe señorita, nos podría regalar una vasito de agua a cada uno para mientras pensamos que vamos a comer?

Mesera: Con mucho gusto, ya se las traigo.

Alcides: Loco, me late que aquí la vamos a pasar muy mal. No entiendo ni papa de lo que hablan estos ticos.

Encarnación: La Felipa mondonguda fue la que nos convenció de que nos viniéramos para acá, pero ni por joder nos enseño el idioma. ¡Que vaina!

Alcides: Mirá, mirá, allá le llevan a aquel viejo lo que pidió.

Encarnación: Y ese qué fue lo que pidió. Yo ya no me acuerdo.


Alcides: No jodás, yo tampoco, y que me voy a acordar con tanto nombre raro? (Llamando a la mesera) Señoritá.

Mesera: Si mis amores, ya van a pedir?

Alcides: Señorita; que nos podría usted recomendar para comer? tenemos hambre y no sabemos que pedir porque no conocemos los nombres de las comidas de Costa Rica.

Mesera: Que les parece un casado?

Encarnación: (Alterado) Un momentito, me disculpa pero con todo el respeto que usted se merece, aquí mi amigo y yo seremos muy pobres, seremos nicas, pero somos muy hombres.

Mesera: Perdone señor pero no se altere, que tiene que ver lo que yo les estoy ofreciendo con lo que usted me está contestando. Usted me pidió que le recomendara algo de comer, o nó?

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Al rato todo se aclaró y terminaron riéndose todos, hasta la mesera se moría de la risa, del mal entendido de los dos nicas recien llegados. Y es que yo creo que a todos nos ha pasado. Imagínense que en el bus que los trajo a San josé se venían muriendo de la sed y no quisieron comprarle nada a un chavalo que se subió a vender en Liberia. Y es que el chavalo vendía agua de pipa. Casimiro le dijo a Alcides que como iba a ser posible que en Costa rica vendieran el agua con que lavaban las pipas. Ellos creian que se referían a las pipas de fumar.

Bueno, pasó este primer encuentro con la realidad Costarricense, su primera lección. Lo bueno es que estos dos eran inteligentes y esa misma tarde se aprendieron los nuevos nombres de las comidas y las bebidas. Se dieron cuenta que un casado no era un hombre con esposa sino un plato de comida típica. Caminaron y llegaron al parque La Merced a donde les había dado la dirección la mesera de aquella soda. La mesera quedó compadecida pero muerta de risa de aquellos dos.

Encarnación: No jodás, (despectivo) ¿este es el tal parque La Marced? Y así tanta propaganda que le hacen en Nicaragua. Yo pensé que era por lo menos como el parque de Las Piedrecitas de Nicaragua, si esto es un cuadrito.

Alcides: Tenés razón

Encarnación: (Impaciente y burlón repite...) Tenés razón, tenés razón, ¿que no sabés decir otra cosa? Ya me tenés aburrido con ese tu tenés razón, pareces disco rayado. Bueno ya estamos aquí, y ahora que jodido se supone que vamos a hacer en este parque; ¿regalan comida? Dan casa? te prestan riales? qué diablos venimos a hacer aquí?

Alcides: Ah no güevon calmate, en primer lugar yo no te traje a la fuerza, a vos te enganchó la Felipa Mondonguda y vos me enganchaste a mí. Si en todo caso el que debiera de estar reclamando sería yo y no vos. O te calmás, o que cada quien agarre por su lado. Yo no soy ni tu mama ni tu mujer para estarte aguantando tus berrinches.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Ya para estas alturas Encarnción, o Chon a como le decían, estaba muy estrezado. No habián pegado los ojos la noche anterior por el viaje, en el viaje se las vieron de a palitos porque era la primera vez que viajaban y de remate llegan a un país en donde la gente habla diferente. Pero a como le dijo Alcides, el no tenía la culpa. Se sentaron en una banca del parque a esperar a ver que pasaba y de pronto se oyó a un nica que llegó gritando para que lo oyeran...

Beto: (Gritando para llamar la atención) ¡ Bueno, bueno, bueno! Necesito a cuatro nicas para trabajar en la construcción, buen sueldo, buena comida y con dormida; quién se apunta?

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Por pura casualidad, Beto, que así se llamaba aquel nica que llegó a ofrecer trabajo al parque La Merced, se paró a gritar al puro frente de la banca en donde Encarnación y Alcides estaban sentados esperando a ver que hacían. Al oír a aquel hombre, los dos se pusieron de pié ahí nomás y se ofrecieron para aquel trabajo. Era como haberse sacado la lotería. Un trabajo con casa, comida y además un buen sueldo, que les parece?

Encarnación y Alcides levantaron sus manos y ahí nomás llegaron otros nicaragüenses atraídos por la oferta. Beto los puso a su derecha y luego escogió a otros dos más de la multitud. Se los llevó a la acera de enfrente y allí les explicó...

Beto: Bueno, bueno, le dijo la mula al freno. Se trata de lo siguiente. Yo trabajo para un norteamericano que vive en un lugar que se llama Escazú. Ustedes lo conocen?

Encarnación: No, no, no, que vamos a conocer, nosotros apenas acabamos de llegar de Nicaragua. O sea, solo conocemos del bus de donde nos bajamos a aquí.

Beto: Perfecto, perfecto, así es mejor y ustedes?

Hombre: Yo vivo en Escazú?

Beto: En Escazú?, por dónde?

Hombre: Allá cerca de un lugar que le dicen Guachipilín.

Beto: A bueno, eso queda por otro lado. El asunto es así, el gringo al que yo le trabajo es un millonario, el tiene muchas propiedades aquí en Costa Rica, pero a el no le gusta meterse con los trabajadores. O sea que el solo hace tratos conmigo. Yo me encargo de contratar a la gente y por supuesto yo soy el que les va a pagar a ustedes.

Alcides: Y cuánto es el sueldo?

Beto: Ahí está lo bueno, a eso vamos. En primer lugar se trabaja de domingo a domingo, o sea que no hay descanso. Si alguno de ustedes vino con la idea de descansar, olvídese. Mejor me lo dice ahora y nos despedimos de una vez por todas. El trabajo es un hotel que se está construyendo, es un hotel grande como de cinco pisos. O sea que hay trabajo para rato.

El trabajo es pesado pero vale la pena porque se les va a dar donde dormir. El gringo mandó a construir varias casitas de madera para los trabajadores mientras termina la construcción. Hay agua potable.

Encarnación: Y la comida?

Beto: Calma, calma, no me interrumpan por favor, déjenme terminar. Que mala costumbre tenemos los nicaragüenses. Hace poco les acabo de decir que la comida la da el gringo. Hay una cocinera que nos hace los tres tiempos de comida, o sea que por comida no vamos a padecer y el sueldo es de $50.00 (Cincuenta dólares) por semana. Pareciera poco pero no, recuerden que no tienen que pagar ni casa ni comida. Lo pueden ahorrar todo para mandarlo a Nicaragua.

Alcides: Y cuándo termina la semana?

Beto: Usted no oyó cuando yo dije que se trabajaba de domingo a domingo? La jornada termina a las cinco de la tarde, eso sí, en eso el gringo es bien considerado, a el no le gusta que la gente trabaje de noche. Ya después de las cinco pueden descansar o salir a conocer San José los que no lo conocen. Que les parece? El que esté de acuerdo se queda de una vez conmigo, como si nó, ya vieron ustedes que ahí en el parque hay gente de sobra que quiere trabajar.

(Murmuyo de todos los presentes)

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Aquellos cuatro carajos se montaron en un carro viejo destartalado que anadaba Beto el contratista, salieron rumbo a Escazú. Era cierto amigos. Después de subir y subir y subir por unas calles bien empinadas por donde ya no habían casas y la neblina era bien espesa, aquellos hombres iban que se morían del frió. No se miraba nada. Todos iban en silencio sin pronunciar ni una sola palabra, solo se oían las latas de aquel chunche.

Se acabó el pavimento de aquella callecita y siguieron por un camino de tierra hasta llegar a un portón de madera. Allí se bajó beto, le salieron al encuentro unos enormes perros, pero ya conocían a Beto y solo lo rodeaban en señal de recibimiento. Los cuatro que estaban en el carro ni por fregar se bajaban. Hacía mucho frío y además estaban los perros. Alli mismo era la construcción pero no se podía distinguir nada por la neblina.

Beto: ( A los perros) Pa dentro jodido, jei, pa dentro.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Beto mandó a los perros para adentro, fue y los encerró y luego metió el carro. Todos bajaron temblando de frio.

Beto: Bueno mis palomitas de San nicolás, mis pollitos, llegamos. Este es el lugar del que les hablé. Vengan, vean. Estos son los cuartitos de que les hablé. Aquí van a dormir. Hay catres con su colchoncito y su buena cobija gruesa para que se cobijen. Aquí se enciende la bujía. No se preocupen por economizar luz, si quieren la apagan cuando a ustedes les de la gana. Aquí no hay miseria a como dicen los ticos. (Llamando a una mujer) Doña Loláaaaa, soy yoooo, Beeeeto.

Doña Lola: Ajá niñó, trajiste a la gente que ibas a traer?

Beto: Claro, yo cumplo, yo siempre cumplo. (A los muchachos) Vean, les presento a Doña Lola, ella es la que nos va a cocinar. Me imagino que tienen hambre. (Murmullo, todos tienen hambre). Bueno ya mero doña Lola les va a preparar algo para que no se acuesten sin comer y mañana ella les va a preparar el desayuno. Ya saben, todo mundo levantado a las cinco de la mañana ya que a la seis, manos a la obra.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Dicho y hecho, doña Lola, la señora nica que trabajaba para atender a los trabajadores, les hizo huevos revueltos con tortillas, arroz, frijoles y café negro. Esa noche aquellos cuatro carajos se sentían como en el paraíso, sentían que mejor suerte no pudieron haber tenido. A la mañana siguiente, ya todos se levantaron y se bañaron, pero madre susto amigós, el agua del baño era un hielo. Encarnación y Alcides casi se mueren congelados.

Doña Lola se moría de la risa (Risas de Doña lola) de ver aquellos recien llegados. Hasta que estaban morados. Claro, ellos no sabían que aquí en Costa Rica se usan las duchas eléctricas en los baños. Ellos vieron el chunche allí, pero nadie les explicó comno usarlo. Claro, ya después no volvió a pasar. Los días fueron pasando y llegó el viernes, el día de pago.

Encarnación: Ayayayayay que lindo jodido, hoy pagan. Fijate Alcides que yo ya descubrí una cantina aquí abajito. Uno se puede ir caminando y vieras que sirven unos guaspirolazos bien ricos. Es un guaro que se llama, estéeee, dejame acordarme, ah ya sé, se llama Cacique.

Alcides: Que bárbaro que sos vos Chon. Ya estás pensando en el guaro, no jodáaas. Que vida la tuya. Bueno, pero, es que con este frío. Sabés, yo creo que un traguito no nos cae mal. Qué babosada, yo te acompaño.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Pero pasó el viernes y nada del pago. Beto les dijo que si eran burros o qué, que el ya les había dicho que el trabajo era de domingo a domingo y que por lo tanto la semana terminaba el domingo. Ni modo, se esperaron hasta el domingo pero tampoco. En la construcción habían otros trabajadores aparte de ellos cuatro, pero esos llegaban por la mañana y se iban por la tarde, casi todos eran nicas pero eran nicas que ya tenian rato de vivir en costa Rica. Y así pasó otra semana y Beto siempre les tenía un cuento diferente. Que el gringo no había cambiado el cheque, que el gringo tuvo que salir de urgencia para la yunai, que le dieron la plata en cheque y que no la iban a poder cambiar porque no tenían cédulas. Como a las cuatro semanas de estar en este plan, Encarnación le dijo a Alcides.

Encarnación: Esto ya me huele mal Alcides, es cierto que no estamos pasando hambre, es cierto que estamos comiendo bien y dormimos cómodos. Es más, dormimos mejor que en nuestros ranchos allá en el Chagüital, pero hasta la fecha no hemos visto ni un peso. Otra cosa que me parece raro es que cada que el gringo llega a ver como va la construcción, el tal Beto lo acapara como si fuera la mama de él. No lo deja que se le acerque a nadie. Solo él habla con el gringo, te has fijado?

Alcides: No seas mal pensado Chon, Y si le preguntamos a Doña Lola?

Encarnación: Eso es, andá llamala. Talvéz ella sepa como es el asunto.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Se fue Alcides a llamar a Doña Lola a la cocina. La Señora meneó una carne molida que tenía en una paila para que no se le quemara y despues le dijo a Alcides.

Doña Lola: A ver niñó, contame, que es la cosa.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Alcides y Encarnación le contaron a Doña Lola lo que estaba pasando. Doña Lola, quien era vieja empleada de la familia del gringo les dijo...

Doña lola: Esto está muy raro, Mr. David nunca le ha quedado debiendo a nadie. El siempre contrata nicaragüenses para que le salga más barato el trabajo y para que el nica se gane sus centavitos, pero así como quien dice que deje sin pagarle a alguien una semana, eso si está extraño. Voy a hablar con Mr. David, yo trabajo con el y con su familia desde hace casi 15 años y hasta la fecha nunca me han quedado a deber ni un peso.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Doña Lola, por los años y la confianza, le habló a la esposa del gringo y le contó lo que pasaba y la esposa del gringo le dijo a su marido lo que estaba pasando. El gringo hasta que se puso verde de la rabia y mandó a buscar a Beto. Alguién regó la bola y llegó a oidos de Beto quien en ese momento no estaba en la construcción, andaba en la cantina tomandose unos tragos. cuando le avisarón, beto se hizo Alka Seltzer, se desaparaceió.

Gringo: (Muy molesto) Por favor, mi quiere hablar con Beto, ¿dónde estar Beto?. Quienes ser los trabajadores que no haber recibido su paga?

Doña Lola: Estos cuatro Don david, estos negritos mire.

Gringo: Ustedes ser los hermanos de Beto?

Alcides: Nosotros no somos hermanos del tal Beto. A nosotros con contrató Beto y....

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Con lujo de detalles cada uno le contó al gringo lo que les había pasado, el gringo patiaba las tablas y todo lo que encontraba a su paso. qué va, el tal Beto era un trabajador nica como cualquier otro, solo que sinvergüenza. Le dijo al gringo que habían venido unos hermanos a trabajar y que el se arreglaba con ellos. Claro, el gringo le pagaba a el todo, y no eran $50.00 por semana, eran $75.00 (Setenta y cinco dólares) y además era de lunes a sábado hasta medio Día. Claro, el tal Beto cobrara hasta horas extras. Por eso les digo amigós, NO HAY PEOR CUÑA QUE LA DEL MISMO PALO, así es. a veces entre nicas nos serruchamos el piso o nos robamos. Ay nos vemos. Daisy Espinoza Talavera


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