El Gringo

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Hoy les quiero contar algo que le pasó a Chente Potosme allá en el Chagüital. Era invierno, llovía mucho y los ríos se crecían hasta desbordarse. A veces había que esperar hasta tres días a que las aguas bajaran para poder pasar del otro lado.

El paso por el río era un viejo puente de madera ya podrida por el que era muy peligroso pasar. Bueno, pero lo que hoy quiero contarles es que un día llegó a vivir al pueblo un gringo. No se sabe si era gringo o de Inglaterra, como todos son iguales, cheles y altotes. Este gringo era flaco, parecía varejón de caña. Usaba unos lentes bien gruesos que parecían culos de botella. Casi no miraba.

En el pueblo había curiosidad por saber que hacía ese gringo en el pueblo. El tío de chente, Don Pancho, hermano de Doña Tencha Camacho, siempre discutía con su hermana por consentir tanto la haraganería de Chente, le decía….

Tío Pancho: Ve Tenchá, la pereza de este chavalo es como la chicha bruja, conforma pasan los días se le hace más y más. Vos tenés la culpa. Ponelo a trabajar, levantalo de esa jodida hamaca que se le va a encarnar en la espalda. Levantalo que barra este patio por lo menos. Hay tantas hojas que ya ni me acuerdo como es el suelo del patio.

Doña Tencha: No seas exagerado, si el pobrecito solo está descansando un ratito. El es un chavalo que está creciendo, dejalo tranquilo, vos no te metas.

Tío Pancho: Je, je, je, je. Vieja babosa. Ojalá fuera mi hijo por un ratito este jodido para reventarle los cuerazos. Bueno, bueno, mejor voy a afeitarme que ya ando la cara como pordiosero, qué babosada. Onde habré dejado la navaja de afeitar, solo falta que este vago me la haya ido a vender, solo eso me faltaba.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Aquella mañana, Don Pancho Camacho se rasuró la barba, por suerte encontró la navaja escondida en una viga del techo del baño de tablas, ahí la había dejado la última vez que se afeitó hacía una semana pero no se acordaba.

Se hechó su colonia Old Spice, de aquella que el envase parecía una botella de leche, se peinó con un buen tarugo de brillantina se puso su camisa de clavar y los zapatos florsheim crema con café. Salió a caminar por el pueblo y se metió en el billar del pueblo para platicar con sus amigos….

(Fondo de billar)

Ramiro : Entonces Panchitó, me vas a vender el revolver, sí o nó?

Tío Pancho: Ya te dije que nó. Yo no quiero cargos de conciencia. Sepa Judas para qué lo querés o a quien querés matar vos. No jodido, después vienen las investigaciones y me meten al tabo.

Ramiro : Qué bien juega ese carajo, bola que pega, bola que mete. Querés una cervecita? Yo invito. Que ricas que están estas grosellas con sal fshshshshsh.

Tío Pancho: Venga la victoria, no más pa que no digás que soy despreciativo. Oime, hace rato que te quería preguntar una cosa, vos que de todo te das cuenta. Quien es ese jodido gringo que se pasó a vivir en la esquina verde, la de acera alta?

Ramiro : Pues ve Pancho, pa certe cincero, hasta donde yo sé, dicen que ese gringo es un biógolo.

Tío Pancho: Biógolo?, que es eso?

Ramiro : Pues biógolo, de esos que estudian a los animales y las plantas.

Tío Pancho: (carcajeándose) Bióooogolo, que bruto que sos Ramiró. No se dice biógolo, se dice biólogo, bió –lo-go.

Ramiro : Ah que voy a saber yo, jodido. Pues eso. Y dicen que anda buscando una persona que le ayude pa trabajar. Quiere irse rio abajo para recolectar plantas para estudiarlas. Es que dicen que en estos bosques nuestros hay muchas plantas medicinales.

Tío Pancho: Como decís Ramiró? Que anda buscando a alguien que le ayude?

Ramiro : Bueno, eso fue lo que me dijo la Chomba, la sirvienta del gringo. La que le lava los calzoncillotes bien largos que tiende en el asoliadero de piedras del patio. Dice la chomba que ese gringo casi ni come, solo frutas se harta el rejodido, y come pasas y maní.

Ni siquiera hay que cocinarle nada, a pura frutas y verduras se las pasa. Yo no sé ni como hace. Yo no puedo vivir sin comerme por lo menos una moronga, un frito con tortilla, mi nacatamal los domingos, verdad vos?

Tío Pancho: Y que te importa, dejá de meterte en la vida del prójimos, (Se retira) Gracias por la cervecita con boquitas de grosella, estaba muy rica. Nos vemos Ramiró, ay nos vemos otro día.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Don Pancho salió rápido del billar de Chinto Cuarezma, se cruzó la calle, le tiró una pedrada a un perro que le salió ladrando en el camino y llegó a su casa, es decir, a la casa de su hermana Tencha y le dijo…

Tío Pancho: Tenchita, Tenchita, Tenchita. Tencha Te tengo un notición..

Doña Tencha: Quéeee, niñó, hasta que asustas vos, quien se murió?

Tío Pancho: Nadie, no seas babosa. Ya le encontré trabajo a tu hijo, a Chentiiiiiito, tu hijo mimado.

Doña Tencha: Trabajo?, y que clase de trabajo Panchó? Vos sabés que el niño no está acostumbrado a trabajar fuera de la casa. Y con quién?, vos sabés que ahora no se puede confiar en nadie, el mundo está corrompido y lleno de maleantes.

Tío Pancho: Ahora si que ya me fregaste vos Tenchá, primero me salís con que “El Niño”, cuál niño? Si ese vago es más viejo que yo. Segundo, que no está acostumbrado a trabajar fuera de la casa.

Ese boludazo no está acostumbrado a trabajar en ninguna parte, si solo echado se la pasa en esa hamaca. Yo creo que para soltarlo de esa hamaca hay que ponerlo en remojo primero para que se le despegue. Yo creo que ya la tiene pegada en la piel ese sinvergüenza. Decime una cosa; sos vos la que no quiere que este cipote trabaje?

Doña Tencha: No es eso Panchó, lo que pasa es que el pobrecito va a extrañar su casita, (sollozando)su comidita, su hamaquita y su perrita que hasta está panzona y va a parir en estos días.

Tío Pancho: Aclaremos una cosa, si vos lo que querés es tener un cochón, vago, haragán y vividor; mejor ni me meto. Por mí hay que se pudra en esa hamaca hedionda a perro. Tarde o temprano vos te vas a morir porque chavala ya no estás. Ya son casi setenta años los que tenés. No te ponés a pensar que va a pasar con esta plaga de hijo que tenés? Que va a ser de el cuando vos te murás?

Doña Tencha: Francamente Panchó, yo no había pensado en eso. Claro, si el tuviera un tío que lo quisiera y se hiciera cargo de el cuando yo me muera….


Tío Pancho: (Interrumpe) Toco madera. Diós me guarde hacerme cargo de semjante vago. Nomás eso me faltaba. Por otro lado, yo también tengo 65 años, si solo soy 3 años menor que vos. Si casí vamos juntos de la mano al cementerio. O te ponés la pilas o hasta que van a aullar los perros el día que le faltés a este vago. Andá despertalo, ahorita mismo me lo llevo a donde el gringo para que le dé trabajo.

Doña Tencha: Donde el gringo, no, no, no, ni quiera mi Diós. A mi hijo no se me lo lleva nadie para los Estados Unidos.

Tío Pancho: Y quién te dijo que se lo van a llevar a la Yunai, brincos dieras Tenchá. Alla no aceptan vagos. A este en Estados Unidos, o lo mandan a la guerra o lo utilizan para hacer jabón si es que acaso sirve para eso. Bueno, andá, andá despertalo vos porque si lo despierto yo lo despierto con un balde de agua.

Doña Tencha: Ya vooy, Pancho, ya vooy. (A chente) Chentitóooo, chentiiiito miiijo, es tu mamita mi cucurucú, mi terroncito, levantate mi amor.

Chente: (Bostezando) Que quiere mama, ya está la comida?

Doña Tencha: Ya te traigo un bocadito mijo, (con mucho cariño) pero primero quiero decirte una cosiita.

Chente: Que cosa madre mia linda de mi alma? Que haaambre tengo.

Doña Tencha: Es que tu tío Pancho te quiere llevar a donde el gringo de la esquina de acera alta, dice que te consiguió un trabajito.

Chente: (exaltado) Un traba… quéeee? Madre linda, no permitas que este viejo malvado, egoísta, cruel, sanguinario de mi tio me lleve. Madre linda vos sabés que yo te quiero mucho. Hacelo por este hijo que te idolatra, no dejés que ese viejo bayunco me lleve, si madre? Si? A mi me han contado que esos gringos son explotadores, que lo hacen trabajar a uno hasta morirse sin misericordia. Y si yo me muero madre, en después; quien te va querer?

Doña Tencha: Mi hijito, tu tío tiene razón. Yo no voy a durar para toda la vida, yo ya estoy vieja, y si me muero; que vas a hacer mi hijito?

Chente: Madre; usted por casualidad, aquí entre nos; usted no tiene enterrada alguna botija en algún lado? Ya que estamos hablando del futuro, no vaya a ser mi viejita, que usted se me muera y después ande penando porque se le olvidó decirle a su tierno donde dejó enterrado los riales.

Doña Tencha: No mi hijito, yo no tengo ninguna botija. Lo único que tengo es esta casita de adobe en que vivimos. Esta casita que tu abuela nos dejó a tu tío y a mi cuando se murió. Así mi que mi niño, mejor vaya con su tío. Si el dice que no es nada, que solo es ayudarle al gringo. Más bien a acompañarlo.

Chente: (Bostezando) Qué dura que es la vida madre. Y todo porque a Eva se le ocurrió morder la manzana, que babosada, yo no sé por qué las mujeres son tan desobedientes. Y la comida madre?, me vas a mandar a rodar por el mundo sin comer, si ya siento que me desmayo del hambre?

Doña Tencha: No, no, no, como te voy a mandar sin comer mi ternura, ya tengo fritas unas tajaditas de guinello cuadrado con gallito pinto y cuajada fresca. Te hice semilla de jícaro que tanto te gusta y te alisté unas roscas bañadas para el camino y un tiste en tu calabacito. Vení comé mi hijito, vení comé.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Y como si fuera un niño de cinco años, después de comer, Don Pancho se llevó a chente a regaña dientes a donde el gringo. Se encaramaron en la acera y golpearon la puerta…

(Golpe de puerta)

Chomba : Hooola Don Pancho; y ese milagro usted por acá? Hola Chente.

Tío Pancho: Que tal Chombita, que linda que estás, que estás comiendo para estar así?

Chente: (Murmurando) Viejo rabo verde, para eso si sirve. Cruel, explotador de menores.

Tío Pancho: Qué decís chenté?

Chente: Nada, nada, que a que horas nos vamos?

Tío Pancho: Perate, no seas necio que apenas estamos llegando. (A Chomba) Ve Chombita, me contaron que el gringo que vive aquí necesita una persona que le ayude, que sabés vos de eso?

Chomba : Si quiere le pregunto, ayer vino otro muchacho pero parece que a Mr. Roy no le gustó porque era muy haragán.

Tío Pancho: (Pensando) Válgame Diós. Más haragán que este no creo, más haragán que chente solo una piedra. (A la Chomba) Ejem, como me dijiste que se llama el gringo?

Chomba : Mr. Roy, viera que es bien bueno. Es bien callado, no molesta para nada.

Tío Pancho: (Malicioso) Estás segura que no te enamora Chombita?

Chomba : (Risueña, apenada) Que friaga usted Don Pancho, nóooo, si ese señor solo pasa metido en su cuarto revisando hojas con un chunche que tiene para ver. Ahí pasa metído hooooras y hoooras. Pasen y siéntense, ya se los llamo.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Ahí nomás apareció Mr. Roy, alto, bien alto, pelo blanco y rosado como todo gringo. Quedó viendo a los visitantes como analizandolos y dijo…

Mr. Roy: Buenos días, quien quiere trabajar conmigo?

Tío Pancho: Mucho gusto mister, mi nombre es Francisco Camacho para servirle. Este es mi sobrino (A Chente) Paráte y saludá a Mr. Roy.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Chente se paró temblando de miedo como si hubiera visto al mismito diablo. El nunca había visto a una persona tan alta y tan flaca, si más bien parecía un cadáver. Estaba helado y le sudaban las manos. Mr. Roy lo analizó y se puso a reir de ver la cara de Chente tan asustado.

Mr. Roy: Jo, jo, jo,…Como estar Chente? Mi no ser una monstruo, mi ser un ser humana como cualquier otro. Mi necesitar ayudante por recoger plantas del bosque. Tu estar dispuesto a trabajar con migo?


Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Ya más calmado Chente se atrevió a hablar y dijo…

Chente: Mucho gusto mister, a yo soy Chente, Chente Potosme. Pero yo no hablo ingles mister y además; en qué quiere que le ayude?

Mr. Roy: Ser muy fácil, muy facil. Yo necesito ir por el río por recoger plantas y necesito que alguien acompañar por esperar en el lancha. Que te parecer C$10.00 por cada vez que acompañándome?

Chente: (Pensando) C$10.00? La media de cususa vale C$5.00, con lo que me pague este gringo rejodido me alcanza para 2 medias y que los otros brothers pongan la boca. Ahora si ya me la tragué. (Al gringo) Ejté, pensandolo bien mister, acepto. Cuando empezamos?

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): El tío Pancho se quedó mudo, sus oídos no podían cree lo que estaban oyendo. Chente había aceptado trabajar sin protestar. Era raro aquello. Pero ahí nomás cayó a la cuenta de que Chente además de haragán era medio borracho. Se cerró el trato y quedaron que Chente llegaría a la mañana siguiente para ir al río del Chagüital con el gringo.

A como les dije antes, era el pleno invierno y los aguaceros hacían que el río se creciera y el día anterior había llovido y el Río Chagüital estaba crecido. Ya para el día siguiente el nivel del agua iba a estar navegable y era buen día para ir a recoger plantas. La Chomba que en todo se metía le dijo a Don Pancho…

Chomba : Chenté, te advierto una cosa, Mr. Roy es buena gente pero es más tacaño que dado a hacer de encargo. Mejor llevá tu aliño si no te querés morir de hambre. El lleva lo de el y si vos no llevás nada olvidate que te va a dar.

Chente: No te preocupés Chomba, yo llevo mi buen pedazo de queso seco con tamal pizque y mi pinolillo.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Tempranito llegó Chente a la casa de Mr. Roy. Se fueron al embarcadero y se montaron en la lancha de remos que Mr. Roy le había alquilado a Don Sofonías Merlo, el pescador del Chagüital. Chente no era mal remero, se la jugaba el condenado. El gringo le señalaba la orilla del río cada vez que miraba una planta y Chente se arrimaba para que el gringo la cogiera

Todavía se veían pasar enormes troncos que la corriente había arrancado hacía dos días. Había mucha basura en el río y de vez en cuando hasta terneros muertos iban arrastrados por la corriente.Ya como a las dos de la tarde Chente no tenía nada que comer, se había acabado su aliño de tamal pizque con queso seco y ya se había tomado todo el tiste que llevaba. Mr. Roy llevaba frutas, solo frutas, pero no eran frutas cualquiera.

Eran uvas, peras y manzanas y no se las comía de un solo a como hacemos los nicas, sino que de vez en cuando se hechaba una uva en la boca y ahí la iba saboreando. Con una navaja partía un pedacito de manzana o una pera y le duraba su buen rato en la boca. Aparte de vegetariano era pulido para comer el gringo. Chente, chente hasta que tragaba gordo cada vez que miraba al gringo comer.

Mr. Roy, además de tacaño, quería darle una lección a Chente para que no fuera tan hartón así que a propósito le preguntaba…

Mr. Roy: Chente..

Chente: Si mister

Mr. Roy: Chente, tu alguna vez haber probado de estas uvas moradas?

Chente: Esté, no mister, nunca, y se ven bien ricas.

Mr. Roy: Oh, oh, entonces haber perdido la mitad de tu vida, esto ser delicioso.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Después el gringo hacía lo mismo con la manzana..

Mr. Roy: Chente…

Chente: Si Mr. Roy, dígame mastercito…

Mr. Roy: (Mordiendo una manzana) Oh, que rico, que delicioso. Alguna vez haber probado una manzana Washington?

Chente: No mister, no he probado. A yo solo zapotes, nísperos, mameyes y jocotes. Pero de esas manzanas, ayo no he comido. Y de verdad que se ven bien ricas.

Mr. Roy: Oh, oh, oh, Chente, entonces tu haber perdido la mitad de tu vida.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Y no es cuento amigos, el gringo grosero así se llevó al pobre Chente, haciéndole agua la boca y sin darle a probar ni una migaja de aquellas ricas frutas. Pero les repito, era invierno y aunque ese día no había llovido, a lo lejos en la montaña el cielo se veía negro y amenzaba con lluvia para más tarde. Chente sabía como buen campesino que el peligro se acercaba y le dijo al gringo.

Chente: mister, a yo creyo que es hora que los regresemos, si cae la lluvia este rio se va a desbordar de nuevo y nos lleva la que nos trajo.

Mr. Roy: Chente, mi ser el jefe, mi ser quien estar pagando, yo decidir cuando regresar, tu remar, remar. Chente, mucho rica esta pera, verdad? Haber comido peras?.

Chente: No mister, ya le dije que a yo nunca he comido de esas frutas, y ya no me siga diciendo.

Mr. Roy: (Riendose con burla) Jo, jo, jo, haber perdido la mitad de tu vida Chente, la mitad de tu vida.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Carcajeandose estaba el gringo cuando en eso un árbol de esos que arrastraba la corriente golpeó la lancha y le dio vuelta. Chente que desde chavalo se había criado en el Chagüital, era un guapote nadando y a como pudo nadó hasta la lancha y se agarró de ella. A como pudo le dio vuelta y la enderezó a su posición normal y cuando ya estaba a salvo buscó a su alrededor para ver donde estaba el gringo.

Como a las 25 varas estaba el gringo pegando gritos. Resulta que el gringo no sabía nadar y se estaba ahogando. Entonces Chente ni corto ni perezoso le preguntó…

Chente: mister, asté sabe nadar?

Mr. Roy: Mi ahogo, mi ahogo, mi no saber nadar, no saber nadar.

Chente: Y tan lindo que es nadar, delicioso, refrescante. Mr. Yo creo que usted no ha perdido la mitad de su vida, usted ha perdido toda su vida en este momento, oyó gringo grosero, maldoso?

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Se desquitó Chente, pero no piensen mal, Chente no era desalmado. Se tiró de la lancha y a como pudo, llegó hasta donde estaba el gringo y los salvo. El gringo, para que les cuento, quedó muy agradecido y más bien fue el quien aprendió la lección. Así es amigos, no hay que ser tan tacaño. Hay nos vemos el otro domingo amigos, adiós y felíz fin de semana.


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